Dossier

Amigos intocables: Cartografías de un cuerpo vincular

Por Departamento de Familia y Pareja, del Centro Oro
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“La vida es una navegación sobre un océano de
incertidumbre a través de archipiélagos de certeza.
Estamos inmersos en una aventura colectiva desconocida,
pero cada cual vive su aventura” (E. Morin)

Introducción

Vivimos en una época en la cual la conexión virtual es predominante. El avance de la tecnología ha restringido el contacto directo con el otro, desde lo más concreto de la vida cotidiana como pagar cuentas, hacer trámites, sacar entradas para el cine,  hasta la instauración de nuevas formas de vincularse, de conectar nuevos otros y de reconectarse con aquellos perdidos del pasado, a través de las redes sociales.

Consideramos que no siempre un vínculo deviene en encuentro. De un encuentro nace una nueva realidad.  Da cuenta de esto la película francesa «Amigos Intocables», en donde el cuerpo juega la importancia de motorizar la construcción de un nuevo vínculo posibilitando a ambos personajes la transformación de sus respectivas subjetividades.
Pensar acerca de la historia de la película nos condujo a trabajar cuestiones como el «cuerpo vincular» y el «cuerpo como cartografía».  Dentro de este marco reflexionamos acerca de la importancia del cuerpo en presencia como posibilitador de nuevas marcas y procesos de subjetivación.

La historia

El film basado en un hecho real, muestra como el encuentro movilizará a dos hombres a plantearse nuevos desafíos, que abrirán otros caminos, trazando cartografías que los llevarán a un inevitable cambio subjetivo.
Se produce una vacante para enfermero para asistir y cuidar a Philip que es cuadripléjico y millonario.  Durante las entrevistas se escucha a los diferentes postulantes hablar de sus experiencias en esa materia, habilidades y conocimientos para ocupar el cargo.  Todas las explicaciones conducen a un mismo relato: Van a asistir a un «cuerpo inválido», «discapacitado», a alguien que «no puede hacer nada» por cuyo motivo Philip dice «va a ser difícil esta elección»
Aparece Driss en escena, un hombre marginal, pobre y de cuerpo vital. No aspira a que le den el cargo, solamente quiere utilizar dicha entrevista para buscar un papel firmado que justifique su tercer intensión fallida de encontrar un empleo para ser subsidiado por el estado.  Con una actitud desafiante, irónica e insolente, remite sus referencias a un grupo de música disco-africana.  Si bien Drill se siente conmovido hacia el estado de Philip, no lo convoca a un lugar de invalidez en tanto que Drill le transmite que no lo ve como un cuerpo enfermo, ni tampoco que sienta alguna compasión por su imposibilidad.  Punto de partida que despierta el interés en Philip para contratarlo, ofreciendo una oportunidad a alguien en quien ve la potencia de lo posible en él.  Le propone tomarlo a prueba, desafiándolo -al expresar sus dudas- a que sea capaz de sostener un trabajo y asumir responsabilidades. Philip también desafía a alguien de que ve la potencia de lo posible.   Vemos así que el acento esta está puesto en el registro de la potencia de cada uno y no en la falta.
Cuando en una escena, Philip es «asistido por diversos profesionales», éste le dice a Driss «veo que te gusta vivir a expensas de los demás», poniendo de manifiesto ambas dependencias.
El mayor dolor de Philip es la ausencia de su esposa, no las secuelas del accidente sufrido tras la muerte de ella.  Sin embargo su cuerpo deviene borrado, ausente y olvidado, condenado a ser atendido y abastecido por un otro.

Para Spinoza nada en la naturaleza puede dejar de afectar y a su vez ser afectado. Cuando esta afectación aumenta la potencia, llamada “pasión alegre”, genera nuevas situaciones. Podemos observar esto en la película, cuando de la sensibilidad que comparten por la música, la sensualidad y el humor se arma una nueva relación entre dos cuerpos compatibles. Es en este entramado, que ambos personajes se reeditan. Surge así una intimidad que hace que este vínculo devenga en un encuentro que no se circunscribe solamente al cuidado, sino que da lugar a intercambios que exceden el motivo manifiesto de la acción convocada, creando la posibilidad de «la variación en la potencia de existir» cuyo efecto empuja a ese cuerpo a nuevas oportunidades del disfrute de lo posible, la confianza y la entrega.

Esta historia también muestra claramente el pensamiento de Rolnik en relación a la existencia de un psiquismo abierto, en tanto que, la posibilidad de nuevas marcas a lo largo de la vida a través de vínculos y encuentros, son productores de subjetividades.

El cartógrafo busca materias de expresión que favorezcan el pasaje de las intensidades que recorren los cuerpos en el encuentro con los otros cuerpos que pretende entender, buceando en la geografía de los afectos y al mismo tiempo inventando puentes para hacer su travesía mediante los puentes del lenguaje. En la película, ambos personajes se rescatan de un mapa muy reducido y en el recorrido de este territorio van produciendo nuevas marcas y diseñando una cartografía singular.   Son dos cartógrafos que van trazando una “cartografía del vínculo” en un tiempo y espacio dado.
Philip recupera la potencia de existir, reconectándose con la emoción y el deseo. Driss disfruta del baile y descubre su habilidad por la pintura. Ambos se reposicionan en relación a sus propias familias, recuperando el lugar de protagonismo y autoridad en situaciones complejas y abandonadas.

El humor y lo lúdico en complicidad impregnan las escenas como por ejemplo el juego con el bigote, cuando Driss afeita a Philip o cuando Philip finge un ataque cuando son interceptados por la policía por conducir a alta velocidad. El flujo de intensidades trasciende la representación de un cuerpo enfermo por la discapacidad poniendo en un lugar de relevancia el deseo, la potencia de existir, una nueva apertura hacia la vida y el disfrute. Como resultado de este encuentro, el registro del haber y de lo posible pasa a tener su protagonismo.

Acerca del cuerpo, la corporeidad

Desde la teoría social clásica sustentada en el dualismo cartesiano, se separó radicalmente el cuerpo de la razón. Se privilegió la conciencia y la mente considerando al cuerpo un fenómeno natural quedando por fuera de la órbita de lo social.
Más adelante las ciencias sociales volvieron a darle legitimidad al cuerpo, como un objeto natural moldeado y mediatizado por la cultura.  Recién en los años 70 se introduce la investigación sobre el lenguaje no verbal (el cuerpo habla), y el concepto de “corporeidad” excediendo lo biológico del organismo, para incluir la dimensión constitutiva del lenguaje y las marcas subjetivas.
Coincidimos con Moreira que en la noción de corporeidad se entraman multiplicidad de signos y significaciones que coexisten. El cuerpo se encuentra inmerso de relaciones discursivas en diversidad de sentidos y se nos hace de algún modo inaccesible.
Desde la perspectiva vincular, para cada sujeto la propia presencia y la del otro supone una exigencia de trabajo psíquico para procesar aquello que excede a las representaciones.  La presencia constituye un tope, en excedencia a los engramas psíquicos que cada uno tiene de sí mismo, del otro y del vínculo. Acordamos con Gomel y Matus que es necesario poner a   trabajar al psiquismo a partir de lo que se presenta y no sólo de lo que se representa.
Según Najmanovich,  “el cuerpo es su propia historia, historia que no lo determina pero que lo condiciona, tanto en sus posibilidades como en sus imposibilidades, puesto que toda forma tiene un linaje de transformaciones posibles… y es en el interjuego de la trama corporal-vital  que evolucionamos, nos transformamos, cambiamos”.

Acerca de lo íntimo

Lo “intimo” tiene un superlativo en latín: Intimus, lo que es muy o más interior. Es lo intensivo o la radicalización de un interior. Siendo un interior que lo sustrae de los otros. A su vez, expresa su contrario en tanto que implica la unión con el otro. Es en esta unión íntima, en la apertura con el otro, que hace caer la separación, provocando una penetración, una comunión con el otro. Como consecuencia toda relación existente desde adentro y del afuera cae en función de esta intimidad surgida con el otro. Y uno da cuenta de esta intimidad creada cuando, por lo compartido, se descubre en el “nosotros”.

En este sentido hicimos jugar la ambigüedad significante entre el título original de la película: “amigos intocables” y el título en castellano con el que la difundieron “amigos inseparables”.
La intimidad de la relación que logran los personajes muestra que este vínculo de amistad permite, por un lado, la construcción de una trama de un “nosotros” (inseparables) que llamaremos “cuerpo vincular”, y por otro, “la autonomía subjetiva en lo individual” (intocables), que apuntalada en esa trama construida, cada uno es en su singularidad un otro diferente, potenciado por la intimidad que surge del vínculo.

Si bien la película da varios ejemplos de singularidad potenciada, tiene su momento de culminación en la escena del encuentro de Philip con la mujer con quien solo compartía correspondencia. Driss se aleja, se separa de él. Siendo posible esta separación y nuevo encuentro a partir de la construcción de la intimidad que había entre ellos. Intimidad singular, surgida de los bordes de esta simultaneidad y complejidad, cuyos efectos no pertenecen al ámbito de los privado.
D.Najnamovich nos convoca a pensar la mirada de un otro, en tanto tercero, que percibe el vínculo sin estar incluido ni excluido de él. Siendo testigo de los gestos externos porque lo que llamamos íntimo, nace y vive en la inmanencia.
Por lo tanto, la intimidad generada por un encuentro trasciende los dominios del yo y nos invita a pensar otras dimensiones, otros modos de existencia. Coincidimos con Octavio Fernandez Mouján cuando él una y otra vez remarca el efecto que tiene el encuentro, en tanto que nos enriquece, habilitando a habitar en conjunto una experiencia de lo común sin que se pierda nada de lo singular, muy por el contrario, potenciándolo.

 

Integrantes del Departamento de Familia y Pareja del Centro Oro:  Sandra Aronovich, Silvia Bacarat, Mariana Barletta, Debora Belmes, Alicia Beramendi, Juanita Blachman, Flora Brust, Alicia Candela, Beatriz Davidson, Valeria Demartini, Ana Goldberg,  Mercedes Lanus, Susana Matus, Monica Neuburger, Veronica Palmieri, Mariana Pautasso, Adriana Picon,  Catalina Rombolá, Graciela Sanchis,   Sandra Saphir
Amigos intocables: Cartografías de un cuerpo vincular
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