Una Erótica de la Época

VIH ¿Infectarse por amor?

Por Lic. Silvia Schupack
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La infección por VIH afecta el vínculo amoroso y hemos visto surgir fenómenos paradojales tales como “infectarse por amor”.

-Un paciente cuya mujer es seropositiva, inicia un tratamiento. Se despliega una problemática de Infidelidad, de encuentros y desencuentros. Se trata de dos personas universitarias, conectadas con el área de la salud. Luego de unos meses de asistencia irregular a las sesiones, se presenta diciendo que en uno de estos reencuentros se infectó, paradójicamente parecería sentirse aliviado.

-El escritor H. Brodkey relata que su mujer lloró cuando supo que era seronegativa.

-Lucia (personaje de la película Las noches salvajes ante el haberle dicho que   era seropositiva, y enterarse luego de que no era cierto) dice: “Pensé que era seropositiva porque quería compartir todo contigo”. (1993, Collar)

-Un joven de 15 años entabla una relación amorosa con una joven que concurre a un hospital de infecciosas, por ser portadora, cuando se realiza su test y sale negativo, exclama “Que lastima”.

-La pareja de una paciente, ante la idea de tener hijos le dice, «si me contagio, está bien”.

-Un aforismo de Porchia señala: «El que ama sabiendo por que ama, no ama».

Entonces, ¿el amor es enigma? Si el amor es enigma se nos plantean una serie de interrogantes, ¿infectarse por amor?

Me pregunto si se trataría de anular las diferencias dando alivio al sentimiento de culpabilidad por estar sano, o sostener la ilusión de ser Uno con el Otro, combatiendo la radical soledad de todo sujeto.

Dice Lacan, en el seminario XX, el amor es impotente, aunque sea recíproco, porque ignora que no es más que el deseo de ser Uno, lo cual nos conduce a la imposibilidad de establecer la relación de ellos. Jugando con la homofonía de d’eux y deux pregunta, la relación de ellos, ¿quiénes? dos sexos.

Es el espejismo del Uno, ese espejismo del Uno que uno cree ser. Cuando uno interviene como el objeto a  bajo la mirada de los otros , son dos +a , uno + a . No hay soporte de dos como tales, entre dos hay siempre Uno y  El Otro, Uno y a.

El acontecimiento lacaniano en el sentido del trauma, el que deja huellas para cada uno es la no relación sexual. Deja una huella para cada uno, no como sujeto sino como hablante. Deja huellas en el cuerpo que son síntomas o afectos.

Es lo que imita el amor cortes al suspender la relación sexual.  Esto hace que no hay amor animal, justamente funda la expresión del signo del amor e incluso el amor es signo.

Lo que suple a la relación sexual sería el amor. Si el amor suple la no existencia de la relación sexual, infectarse por amor, ¿sería una forma de la desmentida dicha inexistencia?

Sergio Maulen, coautor de un estudio sobre comportamiento sexual y conciencia de riesgo de infección entre los homosexuales, duda que las personas se infecten por la sensación de que está todo bajo control, dice: “aquí, creo que es por una cuestión de negación, algunos tienen la fantasía de que “el amor protege”.

También ,comenta que  en su experiencia lo que encuentran es personas que deciden no usar preservativo,  como por ejemplo, parejas sero discordantes, que deciden no usar preservativo porque ellos sostienen que reducen  los factores de vulnerabilidad: tienen carga viral indetectable, CD 4 altos, toman correctamente la medicación, usan un lubricante  común, y no habría habido seroconversión. Gente que está en pareja no se testea, con la convicción de que “si están en pareja no se pueden contagiar”, con o sin testeo previo. El entrevistado cree que esto tiene que ver con las primeras informaciones sobre asociación transmisión / promiscuidad.

Piensa que eso todavía está. Otros que deciden no usarlo, porque afirman que no les gusta, que confían en su pareja, en general, personas que han tomado la decisión de no usarlo. Algunos plantean que saben que no está bien y aparecería algún sentimiento de culpa por esta decisión. Sostiene   se hace del no uso del preservativo un valor y de su práctica una posición activa, casi militante. Es importante tener en cuenta los fenómenos de exclusión y aislamiento que esta patología de carácter estigmatizante ha generado en el marco social

En Aún hace del amor un signo, un afecto del inconsciente, lo que importa del amor es el signo. El signo siempre se correlaciona con un “hay”, es decir con una presencia que se desprende sobre el fondo de ese no hay relación sexual

Señala Lacan que todo amor encuentra su soporte entre dos saberes inconscientes. Encuentro en la pareja de los síntomas, de los afectos, de lo que en cada uno marca su exilio de la relación sexual.

Y el amor es signo de que se cambia de discurso. En ese cambio de discurso se produciría una hiancia de la que resulta un afecto, y surge la ilusión de que   la relación sexual cesaría de no escribirse. Se tiende a desplazar la negación y entonces no cesaría de escribirse, se pasaría de la contingencia a la necesidad, que dice ….no cesará,  no cesará.…

Si no hay relación sexual programada es posible la invención. Cuando Lacan estudia el lazo de la pareja privilegia la singularidad de los amores. El amor es signo en tanto se le da al otro una muestra de su modo singular de gozar, es un instante, un encuentro fugaz.

Este sustituto que se produce por la vía del Inconsciente y no de la relación sexual hace el destino y el discurso del amor, variante del discurso Amo. En la elección del amor hay un reconocimiento de signos puntuados   enigmáticamente, fugaces.

Si el amor es encuentro de dos síntomas, siempre singulares, el encuentro   de esos modos de goce, una vez reconocidos, permite la invención. El amor como invención, un nuevo amor, un nuevo uso de eso síntomas, de esas marcas en el cuerpo.

Lacan también afirma que el amor, al mirarlo  de cerca, se pueden ver sus estragos ¿Cuándo el amor es estrago?

El término estrago proviene del termino ravir, es decir raptar, arrebatar, encantar y por otra parte, pertenece también al vocabulario místico, como un estado de éxtasis, de allí su valor erótico. Se trataría de una especie de goce místico: ¿ser un Santo o una Santa?

Para Miller, el estrago seria la otra cara del amor, y tendría el mismo principio del A barrado, el No-Todo en el sentido del sin límite.

Entonces, como dijimos, encuentro en la pareja de los síntomas, de los afectos que marcan su exilio, como hablante y no como sujeto, de la relación sexual, por este afecto se produce una hiancia. Surge la ilusión de que algo se  inscribe en el destino de cada uno, y allí la relación encuentra su vía de espejismo.

Y el afecto toca el cuerpo. El signo  puede tomar la dimensión del gesto, Rimbaud dice:  «Un toque de su dedo en el tambor descarga todos los sonidos y comienza la nueva armonía.»¿toque de lo real sobre del cuerpo, pura resonancia, pura musicalidad?

El signo revela el goce que lo porta, por un instante, alguien podría captar y vibrar con la misma frecuencia.

¿Qué goce toca esos cuerpos dispuestos al sacrificio? En la contingencia de dos sujetos que se encuentran, y a ese encuentro se lo quiere someter a la ley, al Otro Social o al Otro del lenguaje por el que cada uno es hablado   cuando lo toma el Inconsciente, empieza el discurso del amor. Tomado por el Inconsciente, comienza el discurso del Otro, lo hace entrar en la repetición significante y olvida los cuerpos vivos. Hombre, mujer son significantes. El estrago vendría del significante, porque los cuerpos recorridos por las pulsiones parciales que ninguna pulsión unifica, ya que no hay pulsión sexual total, no se dejan capturar por el campo del Otro, solo hay pulsiones parciales, en las que se aloja el goce de cada uno.

Dice Lacan, hablar de amor es en sí mismo un goce. Esa es la función de las palabras de amor, de la carta de amor.

El amor dice: «Soy toda tuya», «Soy todo tuyo», «Sos todo para mí». La vía de la totalidad hace síntoma. Porque los cuerpos vivos, esos  de los cuales solo sabemos que son lo que se goza, no se dejan capturar por el significante, y eso produce dolor. ¿Será por eso que el amor siempre incluye una cuota de sufrimiento?

Entonces: ¿Qué hacer? ¿Dejar de amar? o  ¿saber hacer, no ya con la ilusión, sino con la desilusión? Por eso Porchia también dice: «Te quiero como eres, pero no me digas como eres».

Bibliografía
-Barebacking. (1996) La guerra de la prevención moralista Dossier NX. Grupo Nexo AC, GCBA, Coordinación Sida. (pp 8,9).
-Collar, C (1993)- Las noches salvajes, película.
-Lacan, J. (1998) , Seminario XX..Aun. Buenos Aires. Barcelona. México
-Miller, J. A.(2009) - Lógicas de la vida amorosa. Ediciones Manantial SRL 4ª reimpresión
-Miller, J. A.(2011) El partenaire-sintoma.PAIDOS.2da.reimpresion.
-Porchia, Antonio (1989)Voces- Edicial S.A. 9ª Edición- Pgs.40 y pg.60
-Soler, Colette (2011) Los afectos lacanianos. Ed. Letra Viva. BuenosAires.
-Vidal, José (2012) El signo de un nuevo amor, Disponible en
http://lacanparaafuera.blogspot.com/2012/06/el-signo-de-un-nuevo-amor.html st June 2012

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