Dossier

Amor, odio, indiferencia

Por Lic. Susana Matus
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Queremos darles la bienvenida al comienzo de esta nueva Jornada del Centro Oro, a este encuentro con colegas amigos, al cual convocamos con el deseo de intercambiar y transmitir experiencias, que en esta oportunidad, nos llevan a preguntarnos sobre cómo afectan en nuestra clínica, las temáticas: Amor, Odio,  Indiferencia.

Asimismo, queremos presentarles, el nuevo número de nuestra Revista Digital Entrelíneas, el cual da cuenta de los trabajos que compartimos durante este año 2018 en nuestros encuentros científicos para reflexionar sobre estas cuestiones.

Comenzamos nuestra Editorial de Entrelíneas con una cita de Freud, en Pulsiones y destinos de pulsión: “el amar no es susceptible de una sola oposición, sino de tres. Además de la oposición amar-odiar, hay la que media entre amar y ser amado y por otra parte amar y odiar tomados en conjunto se contraponen al estado de indiferencia”.

Y citamos también a Lacan que aborda la temática de las pasiones, como aquello que connota de la posición del sujeto en relación al ser. Para este autor las pasiones del ser: Amor, Odio e Ignorancia, pueden ser inscriptas en el nudo borromeo: el amor en la unión entre lo simbólico y lo imaginario; el odio en la unión de lo imaginario y lo Real y finalmente entre lo Real y lo simbólico, la ignorancia.

Les propongo pensar de qué manera, estas conceptualizaciones teórico-clínicas, pueden ser complejizadas a la luz de cuestiones relacionadas con el imaginario social actual. En otros términos, de qué manera se visualizan, cuáles son las temáticas predominantes y si es necesario construir algunas nuevas hipótesis para pensar el amor, el odio, y la indiferencia en la actualidad.

En el momento histórico que nos toca vivir, pareciera -siguiendo a Spinoza- que predominan las pasiones tristes por sobre las pasiones alegres. Algo de la potencia de ser, que es el amor, que define la relación y la solidaridad con los otros, y se enlaza con el despliegue del deseo, pareciera estar disminuyendo. Cuando el odio aparece desligado del amor, las pasiones tristes, entre ellas la indiferencia, toman la delantera.

Por su parte, Derridá, plantea la Hospitalidad como la posibilidad de que el sujeto le haga   lugar al otro, desde su difference, alojar al otro soportando la angustia de su ajenidad. Diferencia que para este autor, no está pensada desde la ausencia del otro, sino desde la afectación de la presencia del otro: si somos un cuerpo, entonces la presencia del cuerpo del otro hace una diferencia.

Proponemos entonces, pensar lo ajeno del otro desde dos dimensiones: aquello que se transforma en diferente, por simbolización de una falta, y aquello que remite a la   difference, a las pequeñas diferencias que produce la presencia del otro, diferencias que nos van afectando todo el tiempo y que van abriendo el camino  a posibles  transformaciones.

Partiendo de ambas dimensiones, pensamos que soportar la ajenidad, y construir diferencia es un recorrido que puede llevar a encontrarse con lo común, lo colectivo, con aquello que habilita las alianzas solidarias entre los sujetos, y deshabilita las alianzas alienantes.

Por ejemplo, el colectivo “Ni una menos” tiene la potencia de la difference que surge a partir de la presentación. Participan grupos que representan diferentes espacios, pero “ni una menos” no representa a ninguno en particular. Y esta presentación es causa de alguna transformación posible, de afectaciones tanto en lo subjetivo como en lo social, que en muchas oportunidades no pudieron ser logradas a través de representantes sociales.

Entre los varios trabajos que hoy se presentarán en las mesas de esta Jornada, me pareció interesantes transmitir algunas reflexiones que se plantean y que a mi entender dan cuenta de estas dos dimensiones para pensar las cuestiones del amor.

Algunos trabajos proponen la hipóteisis de que el enamoramiento implica encontrarse con la falta propia, estar en falta.

Por otro lado, otros trabajos sostienen que el encuentro amoroso constituye un suplemento que deconstruye lo previo a partir de la presencia de un emergente radicalmente nuevo y a la vez, instituyente.

Los primeros recuperan el valor del reencuentro, de la reciprocidad y de la falta; mientras que los otros plantean la cuestión de la presencia y de lo inédito como motor de la construcción amorosa.

Creo que sería interesante observar, interpretar, en cada caso singular, cuál de estas dos dimensiones pudiera estar predominando, teniendo en cuenta que ambas están siempre y simultáneamente puestas en juego.

Partiendo de estas miradas diversas, quisiera poner el foco en la cuestión de lo común, lo colectivo, la comunidad, la hospitalidad, para -como les decía al inicio- intentar complejizar estas cuestiones en relación al momento social que nos toca transitar.

Para Foucault las transformaciones sociales, se dan fundamentalmente en lo micro político, donde es posible la experiencia de “estar con el otro”, la experiencia que se configura con el otro. En lo micro es donde podemos experimentar la alteridad, en lo macro político no hay “el uno a uno”, no está facilitado el reconocimiento del otro, razón por lo cual en algunas oportunidades quedan favorecidas cuestiones como la indiferencia o la crueldad.

En “La Potencia de lo Femenino”, Gerard Pommier, dice que el feminismo es el motor del cambio, ninguna revolución social puede triunfar si no se deja ganar por la potencia de lo femenino… Habla de la “sororidad” como femenino de la fraternidad.  Colectivo femenino, solidaridad entre mujeres.

Pienso nuevamente en el “colectivo abierto” de “Ni una menos”, un colectivo donde la “sororidad” abre camino a las transformaciones subjetivas y sociales, a partir del armado de alianzas solidarias, inéditas y fugaces, pero no por ello menos significativas, en tanto a partir de ellas se deconstruyen instituidos que parecían imposibles de modificar.

Volviendo a Spinoza, creemos que es posible que las pasiones alegres sobrevivan, si somos capaces de valorar la experiencia en tiempo presente, una experiencia donde predomine la hospitalidad frente a lo ajeno y las diferencias sean leídas en su diversidad.

En este sentido, la experiencia del análisis constituye una oportunidad para que entre analista y analizando se arme una trama capaz de promover no solo reediciones, sino también construir marcas inéditas, que potencien las pasiones alegres, y permitan desarmar tantos sufrimientos subjetivos, vinculares y sociales.

Finalmente, deseamos que esta Jornada así como nuestra revista Entrelíneas que hoy presentamos, constituyan un punto de apertura a nuevos interrogantes en relación a los afectos Amor, Odio, Indiferencia, en la construcción de las subjetividades y de los colectivos sociales.

Muchas gracias

Amor, odio, indiferencia
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