Dossier

De una poética erótica a la agonía de un Eros sin misterio

Por Susana Salce
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Este trabajo fue inicialmente un intento de reflexion acerca de la poesía erótica en Marosa Di Giorgio y la agonía de un Eros sin misterio en algunas prácticas sexuales contemporáneas.

La poeta uruguaya tiende un velo misterioso y libidinal sobre las extrañas criaturas que pueblan de erotismo las páginas de sus libros.

A medida que fui avanzando en el tema y leyendo lo que los poetas dicen se fueron produciendo algunos desvíos en mi escritura.

“No hay poesía sin erótica” dice Daniel Mujica, afirmación que se reitera en otros poetas de muy diversos períodos históricos.

También Severo Sarduy en “Pajaros de tinta hacia el verano” habla de la escritura como una erótica a la que compara con el arte del tatuaje. Un tatuaje que inscribe en la masa amorfa del lenguaje informativo,“los verdaderos signos de la significación” sus pictogramas.

En tanto inscripción de goce el cuerpo está en la escritura y la escritura está en el cuerpo.

Esta inscripción no es posible sin herida, sin pérdida, hay allí una erotica, la inscripción es libidinal.

Escuchemos lo que dice Sloterdijk ‘la poesía y quizá la literatura toda es el habla de las marcas realizadas a fuego en el alma de los caracteres grabados bajo la piel”. Entre otras cosas   nombra a la poesía como un habla, como un decir.

La poesía evoca el carácter acústico de la palabra, la musicalidad de una lengua que resuena en el cuerpo.

En un poema Olga Orosco describe al amor como “ese fulgor dichoso que nos cubre la piel, ese dulce y velado porvenir tan antiguo como el primer recuerdo que reposa encendido bajo la gran ceniza de la tierra natal” y me pregunto ¿qué otra cosa evocará esa tierra natal que no sea esa memoria escondida en las cenizas encendidas de la lengua materna?

Orozco ubica su poema erótico en un país desconocido quizá cercano en su geografía a esas zonas ignotas pobladas por seres fantásticos que en los mapas antiguos eran llamadas “terra incognita”.

Un psicoanalista catalán Bassols hablando de “lituraterre”dice que uno de los seres fantásticos que Lacan dejó en suspenso en esa tierra de dragones es la “letra”. Pero ¿De qué letra se trata? Porque una cosa es la gramática que la pulsión escribe en los bordes corporales y otra la del escrito literario. Una cosa es ël nubarrón de lenguaje que hace escritura y otra es la escritura poetica, aunque ambas comparten un borde. Esa orilla que une y separa literatura y psicoanalisis está dada por una letra que bordea un agujero.

Un modo de entender esta complejidad del agujero que una letra abre en el decir, es el lapsus calami formación del inconsciente equiparable a la creación poética Recurro a una viñeta para explicarlo mejor.

Una niña de 8 años internada en el hospital de Quemados dibujaba figuras geométricas que parecian constituir puntos estabilizadores que la ayudaban a salir del caos. Debajo de cada dibujo escribía el nombre correspondiente a esa figura, como su lengua era el francés, en una oportunidad, debajo de un triángulo, en lugar de “trie” escribió “crie” la llegada de esa letra “c” que desalojó a una “t” hizo que en lugar de un triángulo se le escapara un “gritángulo”, justamente una niña que hasta entonces había gritado mucho. Se produjo allí un punto de encuentro entre sensualidad y simbolización, entre la carne y los signos irrumpió una letra produciendo lo que en psicoanálisis se llama formación del inconsciente, la “c”de crie agujereo el triangulo al punto de transformarlo en una “gritángulo”. El arte en ese lapsus consistió en la transformación por la cual una sensación cambio de estado, se hizo signo, letra encarnada la llamaría Lacan. Encallando en una letra su dolor el sujeto del inconsciente hizo poesía poetizó haciendo realidad el misterio del cuerpo que habla, del verbo encarnado.

La idea de que el cuerpo se trasvasa en escritura está en muchos poetas. Colette –la escritora francesa de principios del siglo XX- decía que se escribe desde el cuerpo y sus sensaciones y que a su vez la escritura  era un  potente arabesco de la carne. En la medida en que se escribe desde el cuerpo de goce, el poema “araña” nos toca, nos hace sentir.

 

Porque hay un agujero en el saber respecto de la relación sexual, lo erótico y lo poético nacen en la contiguidad de una letra que nombra lo que no tiene nombre, lo que está más allá “de las cenizas encendidas de la tierra natal”. Una letra que nombra un caos, un agujero del que todos los seres hablantes provenimos.

En el pasaje de la danza acuática uterina a la herida inicial de una palabra que desconoce su origen el lenguaje será ese cuerpo extraño cuyo zumbido envolvente nos lleva a exiliarnos del mundo biológico. Un abismo se abre entre en el ser hablante y su cuerpo, una falta de identidad constitutiva del sujeto consigo mismo que no siempre se reconoce allí en esa anatomía que tiene que habitar.

Quizá por eso en algunas orgías europeas, los hombres se atan una camarita al pene para filmar el ingreso en los orificios anatómicos, quizá esperando que el aparato científico logre aclarar el misterio que envuelve el encuentro sexual, en una especie que en tanto hablante perdió la guia que el instinto es para otras especies.

Hay poetas como Berger que dicen que habitar el cuerpo es poesía.

Volviendo al comienzo de este trabajo, Marosa Di Giorgio, mujer y poeta describe en un poema la llegada de un hombre que en busca de tener sexo con una mujer deposita un “Obolo”en la habitación pero ella esta sobre la cama ocupada porque está poniendo un “ovo”. Él va a tener que esperar ella está poniendo el “ovo”que gestó con un gallo, dice que le gusta tener relaciónes con los gallos porque son robustos y rápidos. Ese “ovo” le da tanto placer como si fuese un pene.  Finalmente el hombre se cansó de esperar y tuvieron relaciones un poco salvajes, Quizá inspirado por el relato de su partenaire, el hombre “cacareó como un gallo”. Yo los invito a leer este poema completo que está en el libro “La flor de Lis” no es posible leerlo todo.

Sólo voy a leer, el último renglón. Se despiden, ella le da un beso. “El hombre cerró su pantalón. Y salió a la calle, sin saber el día ni el año”

El hombre del cuento de Marosa salió sin saber, el tecnológico del siglo XXI con su camarita en el pene, ¿habrá logrado saber algo más?

 

Bibliografía:

  • Berger Ives y John: “Desde el taller” Editorial G.G. Barcelona 2015
  • Basho Matsuo: “Diarios de viaje” Edic. F.C.E. Arg.2015
  • Byung-Chul Han: “La agonía del Eros”Edic. Helder Bs.As. 2014
  • Di Giorgio Marosa, “La flor de lis” Edic. El cuenco de Plata Bs.As.2004
  • Bassols Miquel: “Entre Centro y Ausencia” Edic.Grama Bs.As.2017
  • Kristeva Julia: “El genio femenino” 3.“Colette” Edic.Paidos Bs.As.2002
  • Lacan Jacques: “Seminario 20, Aún” Paidós España 1981
  • Orozco Olga: Poesía Completa Adriana Hidalgo Ed. Bs.As.2012
  • Valladares Leda: en “Poesía erótica argentina” Selección de Daniel Muxica Edic.Manantial Bs.As.2002
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