Dossier

Apertura de la Jornada Anual: El enigma de la diversidad en Psicoanálisis

Por Lic. Susana Matus
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Queremos darles la bienvenida al comienzo de esta nueva Jornada del Centro Oro, la cual constituye para nosotros la posibilidad de encuentro entre tantos colegas amigos, para compartir experiencias alrededor de alguna temática que como psicoanalistas nos convoque.

Encuentro que en esta ocasión nos lleva por los caminos de la diversidad, que como el título de la Jornada lo nombra, viene de la mano de lo enigmático.

Encuentro doble en esta oportunidad, porque estamos festejando los 45 años de nuestro querido Centro Oro, lugar donde la diversidad de teorías, modalidades clínicas, dispositivos de trabajo, fueron la marca en el origen, que nuestro Presidente Honorario Octavio Fernández Moujan, nos trasmitió y hoy sigue vigente.

Juguemos un poco con el término enigma: éste proviene del latín aenigma, que a su vez tiene su origen en un vocablo de la lengua griega. Se trata del dicho o de la cosa que no se puede comprender o que no logra interpretarse. Pero un enigma no es meramente un acertijo, sino una verdad cuyo saber se encuentra elidido.

Cuestiones como el Enigma de la Esfinge de Edipo, o el Enigma del Goce Femenino, vienen atravesando ya desde hace mucho tiempo la teoría y la clínica psicoanalítica.

Si cada época va produciendo nuevas situaciones para descubrir, conocer, complejizar el psicoanálisis ¿qué es lo que nos hace hoy preguntamos sobre el enigma de la diversidad?

Seguramente muchas reflexiones irán surgiendo a lo largo de la Jornada, quisiera dejarles algunas puntuaciones que fui pensando, sobre la relación entre enigma y diversidad desde la perspectiva psicoanalítica, a modo de punta pie inicial.

La modernidad estuvo signada por la lógica identitaria, lógica de lo Uno, constructora de binarismos excluyentes: hombre/ mujer, sano/enfermo, verdadero/falso, etc.

Históricamente, esta época puso en un lugar de privilegio a lo “normal” en el imaginario social, y aunque con el tiempo las normalidades fueron cambiando, sin embargo no cambió el ideal de ser normal.

Podríamos decir que en la modernidad la diferencia quedó capturada por lo normal en tanto patrón de comparación.

Creo que en estos tiempos que nos toca vivir, algunas reacciones frente al intento del sostenimiento de dichas normalizaciones, permitieron empezar a pensar y hablar de diversidades en distintos ámbitos: diversidades culturales, étnicas, religiosas, de género, familiares, entre otras, tal como intentamos sintetizar en el video que acabamos de ver.

Denise Najmanovich nos dice: “El cosmos entendido como uni/verso no admite lo di/verso, por eso es preciso pensar, dejar de lado la vara de medir y habilitar el espíritu lúdico para poder acoger la diversidad de experiencias y sus tensiones.”

Quisiera subrayar lo lúdico, esto es: el juego como improvisación posibilitadora de multiplicidades y al mismo tiempo habilitador de singularidades.

¿Qué interrogantes nos plantea la multiplicidad que aparece bajo la forma de diversidad?

Las multiplicidades remiten al infinito, no puede haber completud posible ni se pueden discernir sus componentes porque también son infinitamente complejos.

En el contexto de esta concepción de multiplicidad caos-cósmica, es que surge para Deleuze la pregunta por la diferencia, ya no como lo que difiere respecto de algo, sino sosteniendo una perspectiva de la diferencia diferenciante, que no admite ni principio ni fin, que está siempre “entre”, posibilitando conexiones múltiples e infinitas.

Ahora bien, es cierto que no es posible vivir en un movimiento perpetuo, se necesitan puntos de apoyo, planos de consistencia -siempre y cuando sepamos- que dichos puntos no son incuestionables, ni únicos, y que siempre están jugando en la tensión entre caos y orden.

Así, esta perspectiva no concibe identidades homogéneas y fijas, sino pertenencias heterogéneas y móviles.

Ahora bien, ¿qué interrogaciones surgen para la clínica psicoanalítica a partir repensar cuestiones relacionadas con la diferencia, la diversidad, la multiplicidad y la singularidad?

En primer término, aparece la necesidad de desarmar las oposiciones binarias que clásicamente han acompañado a la noción de Edipo: fálico/castrado, identidad/diferencia, novedad/ repetición, alienación/ separación, para apoyarnos en lógicas conjuntivas y no disyuntivas.

La psicoanalista española María Paz Rodriguez en su tesis doctoral sobre la Joven homosexual, propone un nuevo enfoque sobre la sexualidad humana que no se focaliza en el orden simbólico del Complejo de Edipo. Nos dice: “Al final de su enseñanza, Lacan afirma que “no hay relación sexual”, y con este aforismo nos devela un nuevo paradigma orientado hacia lo real: el goce apunta al imposible de la relación sexual. Este goce sustitutivo, no distingue entre neurosis y perversión. Una nueva lectura que va más allá de la clínica estructural aparece con el nudo borromeo, es decir, aquello que mantiene unidos los tres registros: simbólico, real e imaginario”.

En este sentido podríamos decir, que fiel al imaginario de su época, la teoría freudiana sobre el complejo de Edipo, tenía una función normativa para el sujeto, en relación a sus identificaciones y elecciones de objeto.

En el ámbito del Psicoanálisis Vincular, observamos que el Complejo de Edipo constituye una metáfora de la familia nuclear propia de la modernidad, en tanto que las diversidades familiares actuales, dan cuenta de nuevos imaginarios, donde la construcción de redes vinculares solidarias es fundamental. La idea de familia como tribu, permite, a mi entender, construir nuevos relatos, donde no solo se ponen en juego las legalidades trascendentes de la cultura, sino también legalidades auto organizadas, donde las redes vinculares tienen una función subjetivante. Tal vez el vínculo de amistad sea una de las metáforas que mejor da cuenta del modo en que las familias se construyen en la actualidad.

Quiero finalmente dejarles una pregunta sobre la relación entre enigma y diversidad desde una perspectiva psicoanalítica:

Sabemos que el Psicoanálisis se caracterizó por poner el acento en la singularidad del sujeto, singularidad de las transferencias, singularidad de la novela familiar, singularidad de los dispositivos, etc. Sin embargo, paradojalmente, el paradigma de su época lo atravesó marcando un intento de universalización conceptual, ejemplo de lo cual fue la idea del Complejo de Edipo como eje último de la construcción de la subjetividad.

¿Será que lo enigmático en tanto verdad que queda elidida, tendrá que ver con estas multiplicidades que hoy se visibilizan trayendo a nuestra clínica la necesidad de reflexionar acerca de la diversidad?

Los invito a jugar y participar de esta Jornada, y ojalá logremos ésta sea una experiencia sobre las diversidades.

Muchas gracias

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